
Barrio Santo Domingo, Altos de Cazucá
Ubicado en Altos de Cazucá, en el sur de Bogotá, el Club “Amigos” lleva el Evangelio a niños, niñas y adolescentes de escasos recursos que viven en una de las zonas periféricas más vulnerables de la ciudad, la cual se ha desarrollado a raíz del desplazamiento por el conflicto interno. Altos índices de pobreza, pandillas, vulnerabilidad juvenil y estigmatización son algunas de las realidades que enfrentan las familias que habitan este sector.
Los sábados aquí están llenos de color y creatividad; los niños pintan, actúan y disfrutan de un divertido Club Bíblico que combina el aprendizaje con las risas. Nuestras jóvenes se reúnen para compartir un tiempo de aliento y amistad, mientras que las mujeres se unen a nuestra clase de costura para fortalecer su confianza y desarrollar habilidades laborales.
Durante toda la semana, también brindamos apoyo educativo personalizado y en grupos pequeños para ayudar a los estudiantes a mantenerse motivados y tener éxito en el colegio. Y, por supuesto, el fútbol nunca se detiene: contamos con dos entrenamientos semanales, una sesión nocturna de discipulado y partidos los sábados, donde tanto niños como niñas lo dan todo en la cancha.



Música:
Realizamos talleres de entrenamiento para jóvenes en guitarra y percusión, a fin de que puedan desarrollar sus talentos. Los jóvenes comienzan a desarrollar otras habilidades, cuando tienen los fundamentos musicales, como enseñar a los nuevos estudiantes.
Refuerzo escolar:
Se ayuda a los niños y niñas en la orientación de tareas
y estrategias de aprendizaje, en especial los que cuentan con dificultades en
esta área, en conjunto con las mamás.
Artes:
Hay noventa familias involucradas en el aprendizaje y exhibición de varios tipos de arte.
Fútbol:
Se cuenta con un club de fútbol, para los adolescentes, donde aprenden habilidades para la vida, a través de la disciplina, pasión y recreación. Los futbolistas aprenden sobre el compromiso, el trabajo en equipo, cumplir horarios y disfrutar sanamente la vida. Estos futbolistas además aprenden del amor de Dios y cómo tener una relación personal con Él.
Cada donación nos ayuda a mantener el programa y las instalaciones para cambiar vidas.






